puede ser toda una aventura. Aunque la red de carreteras turca es extensa, las vías no se suelen
encontrar en buen estado y la manera de conducir de los turcos es,
cuando menos, caótica.
Turquía tiene muchos accidentes de carretera por
año, por lo que es aconsejable circular siempre con las máximas
precauciones. En Estambul, las vías de acceso desde Europa han mejorado
considerablemente gracias a la circunvalación de Estambul y a los dos
puentes del Bósforo que llevan la autovía Estambul-Ankara.
Las vías más rápidas son los
otoyols (autovías de varios
carriles), que enlazan Estambul con las ciudades principales. Los
límites de velocidad son de 120 km/h en autopistas, 90 km/h en
carreteras principales y 50 km/h en zonas residenciales. ¡Ojo! Los
semáforos cambian directamente de rojo a verde.
En cuanto a las
rutas, la E-80, la E-90 y la red transeuropea (TEM) son las
tres carreteras principales que comunican Turquía con las capitales de
Europa. La E-80 es la principal, y va desde la frontera turca en Edirne
a Estambul, Ankara. Cerca se ésta se encuentra la D-100, una
carretera que tiene el mismo recorrido. La ruta a Anatolia sigue la E-80
hasta Izmit y desde allí se coge ya la D-650, que se dirige al sur.